martes, 10 de enero de 2012

¿POR QUÉ NOS ENFERMAMOS?




¿POR QUÉ NOS ENFERMAMOS?

ESCUCHA TU CUERPO - LA DIGESTION. Por medio de la digestión, procesamos elementos materiales de este mundo. La digestión abarca:

1. Captación del mundo exterior en forma de elementos materiales.

2. Diferenciación entre lo asimilable y lo no asimilable.

3. Asimilación de las sustancias asimilables.

4. Expulsión de lo no digerible.

El que tiene hambre de cariño y no puede saciarla, manifiesta este afán en el aspecto corporal en forma de hambre de golosinas. El hambre de golosinas siempre expresa un hambre de cariño no saciada. Queda patente el doble significado que se atribuye a lo dulce: cuando vemos una chica guapa decimos que es un bombón y que está para comérsela. El amor y lo dulce tienen una estrecha relación. El deseo de golosinas en los niños es claro indicio de que no se sienten lo bastante amados. Los padres suelen protestar de semejante imputación diciendo que ellos «harían cualquier cosa por su hijo». Pero «hacer cualquier cosa» no es forzosamente lo mismo que «amar». El que come caramelos anhela amor y seguridad. Es más fiable esta regla que la valoración de la propia capacidad de amar. También hay padres que atiborran de golosinas a sus hijos, con lo que indican que no están dispuestos a ofrecer amor a sus hijos, por lo que tratan de compensarles de otro modo.

Las personas que realizan un trabajo intelectual y tienen que pensar mucho, muestran preferencia por los alimentos salados y los platos fuertes. Los muy conservadores, tienen predilección por los alimentos en conserva, especialmente los ahumados y el té cargado que beben sin azúcar (en general, son alimentos ricos en ácido tánico). Los que gustan de comidas picantes denotan deseo de nuevas emociones, son personas amantes de los desafíos, a pesar de que pueden ser indigestos, diametralmente opuestas a las que sólo comen cosas suaves: nada de sal ni especias. Estas personas rehúyen todo lo que sea novedad. Se desentienden de los retos y temen todo enfrentamiento. Este temor puede acentuarse hasta hacerles adoptar un régimen a base de papillas, como el del enfermo del estómago.

Las papillas son comidas de bebé, lo que indica claramente que el enfermo del estómago ha experimentado una regresión hasta la indiferenciación de la infancia, en la que no se puede elegir ni cortar y hay que renunciar hasta a morder y masticar (actividades estas en exceso agresivas) la comida. Este individuo evita tragar alimentos sólidos.

Un temor exagerado a las espinas simboliza el miedo a las agresiones. La preocupación por los huesos, miedo a los problemas, no se quiere llegar al meollo de la cuestión. Pero también existe el grupo contrario: los macrobióticos. Estas personas van en busca de problemas, prefieren alimentos para hincar el diente. Quieren desentrañar las cosas y prefieren los alimentos duros. Llegan hasta evitar los aspectos placenteros: a la hora del postre, eligen algo duro de roer.

Los macrobióticos denotan así cierto miedo al amor y la ternura y su incapacidad para aceptar el amor. Algunas personas llevan a tal extremo su afán de huir de los conflictos, que acaban teniendo que ser alimentadas por vía intravenosa en una unidad de cuidados intensivos. Ésta es sin duda la forma más segura de vegetar sin tener que molestarse.

Los dientes.

Los alimentos entran por la boca y en ella son triturados por los dientes. Con los dientes mordemos y masticamos. Morder es un acto muy agresivo, expresión de la capacidad de agarrar, sujetar y atacar. El perro enseña los dientes para demostrar su peligrosa agresividad; también nosotros decimos que vamos a «enseñar los dientes» a alguien cuando estamos decididos a defendernos. Una mala dentadura es indicio de que una persona tiene dificultad para manifestar su agresividad.

Hay personas que hacen rechinar los dientes mientras duermen, algunas con tanta fuerza que hay que ponerles un aparato en la boca para que no se los desgasten de tanto rechinar. El simbolismo está claro. El rechinar de dientes es sinónimo reconocido de agresividad impotente. El que durante el día no puede ceder al deseo de morder, tiene que rechinar los dientes por la noche hasta desgastarlos. Las encías son la base de los dientes, su lecho. Las encías representan también la base de la vitalidad y agresividad, confianza y seguridad en sí mismo. Pero las encías sensibles que sangran con facilidad no sirven para ello. La sangre es símbolo de vida, y la encía sangrante nos indica cómo, a la menor contrariedad, se le va la vida a la confianza y a la seguridad en sí mismo.

Tragar

Una vez triturados los alimentos con los dientes, los ensalivamos y los tragamos. Con el acto de tragar integramos, admitimos: tragar es incorporar. Mientras tenemos algo en la boca podemos escupirlo. Una vez lo hemos tragado, el proceso es difícilmente reversible. Los trozos grandes son difíciles y hasta imposibles de tragar. A veces, en la vida uno tiene que tragar algo contra su voluntad, por ejemplo, un despido. Hay malas noticias que son difíciles de tragar. Precisamente en estos casos, un poco de líquido puede facilitar la operación, especialmente si se trata de un buen trago. Del alcohólico se dice que traga mucho. Por lo general, el trago alcohólico sirve para facilitar o incluso, sustituir otros tragos. Se traga alcohol porque en la vida hay otras cosas que uno no puede ni quiere tragar. Así, el alcohólico sustituye la comida por la bebida (beber mucho provoca pérdida del apetito), sustituye el trago duro y sólido por el suave y líquido, el trago de la botella.

Hay numerosos trastornos de la deglución, por ejemplo, el nudo en la garganta, o unas anginas, que producen la sensación de no poder tragar. En estos casos, el afectado debe preguntarse: ¿Qué hay actualmente en mi vida que yo no pueda o no quiera tragar? Entre estos trastornos figura el de la «aerofagia», afección que impulsa a tragar aire. Huelgan más explicaciones para descubrir lo que ocurre en estos casos. Hay algo que uno no quiere tragar, no quiere asimilar, pero disimula tragando aire. Esta resistencia encubierta contra la deglución se manifiesta después con eructos y ventosidades.

Náuseas y vómitos

Una vez hemos tragado el alimento, éste puede resultar indigesto, como si tuviéramos una piedra en el estómago. Ahora bien, la piedra, al igual que el hueso de la fruta, es símbolo de problema. Todos sabemos cómo puede bloquearnos el estómago y quitarnos el apetito un problema. El apetito depende en gran medida de la situación psíquica. Hay multitud de expresiones que señalan esta analogía entre los procesos psíquicos y somáticos: Eso me ha quitado el apetito, o: Sólo de pensarlo me da mareo. O también: Nada más verlo se me revuelve el estómago. El mareo señala rechazo de algo que, por lo tanto, se nos sienta en la boca del estómago. También comer desordenada y atropelladamente puede producir mareo. La náusea culmina en el vómito del alimento. El individuo se libra de las cosas e impresiones que rechaza, que no quiere asimilar. El vómito es una expresión categórica de defensa y repudio.

Vomitar es «no aceptar». Esta relación se expresa claramente en los vómitos del embarazo. Aquí se expresa el rechazo inconsciente de la criatura o del semen que la mujer no quiere «incorporar». Siguiendo el razonamiento, los vómitos del embarazo también pueden expresar un rechazo de la función femenina (la maternidad).

El estómago

El lugar al que a continuación llega el alimento (no vomitado) es el estómago, cuya primera función es la de servir de recipiente. Él recibe todas las impresiones que vienen del exterior, lo que hay que digerir. La capacidad de recibir exige apertura, pasividad y capacidad de entrega. En virtud de estas propiedades, el estómago representa el polo femenino. Mientras que el principio masculino está caracterizado por la facultad de irradiar y por la actividad (elemento fuego), el principio femenino engloba la capacidad de aceptación, la abnegación, la sensibilidad y la facultad de recibir y guardar (elemento agua).

Lo que representa el elemento femenino en el terreno psíquico es la sensibilidad, el mundo de la percepción. Si un individuo reprime en la mente la capacidad de sentir, esta función pasa al cuerpo, y el estómago, además de los alimentos, tiene que admitir y digerir los sentimientos. En este caso, no es que el amor pase por el estómago sino que sentimos un peso en el estómago que más tarde o más temprano se manifestará como adiposidad. Además de la facultad de recibir, en el estómago hallamos otra función, correspondiente ésta al polo masculino: producción de ácidos.

El estómago reacciona produciendo un ácido agresivo con el que pretende modificar y digerir unos sentimientos no materiales, empresa difícil y molesta que nos recuerda que no es conveniente tragarse el mal humor ni obligar al estómago a digerirlo. El ácido jugo gástrico aumenta porque quiere imponerse, pero esto acarrea problemas al enfermo del estómago, que carece de la capacidad de enfrentarse conscientemente con su mal humor y su agresividad, para resolver de modo responsable conflictos y problemas. El enfermo del estómago o no exterioriza su agresividad (se la traga) o demuestra una agresividad exagerada, pero ni un extremo ni el otro le ayudan a resolver el problema realmente, ya que carece de confianza y seguridad en sí mismo, sentimiento indispensable para que el individuo resuelva su problema, carencia a la que aludimos al tratar del tema Dientes–Encías.

El enfermo del estómago es una persona que rehúye conflictos. Inconscientemente, añora la plácida niñez. Su estómago pide papilla, se alimenta de cosas que han sido tamizadas por el pasapurés y que, por lo tanto, han demostrado ser inofensivas, puede haber grumos o sea que sus problemas se han quedado en el tamiz. El enfermo del estómago no tolera los alimentos crudos, por bastos, primitivos y peligrosos. Antes de que él se atreva con los alimentos, éstos tienen que ser sometidos al agresivo proceso de la cocción. El pan integral es indigesto, porque aún contiene muchos problemas. Todos los alimentos sabrosos, el alcohol, el café, la nicotina y los dulces representan un estímulo excesivo para el enfermo del estómago. La vida y la comida tienen que estar exentas de desafíos. El ácido gástrico produce una sensación de opresión que impide registrar nuevas impresiones.

La ingestión de medicamentos antiácidos suele provocar eructos, con el consiguiente alivio, ya que eructar es una manifestación agresiva hacia el exterior. Con esto uno ha hecho disminuir un poco la presión. La terapia que suele aplicar la medicina académica (por ejemplo, «Valium») refleja la misma relación: el medicamento interrumpe químicamente la unión entre la mente y el sistema vegetativo.

La actitud básica de proyectar los sentimientos y la agresividad no hacia fuera sino hacia dentro, contra uno mismo provoca finalmente la úlcera de estómago. La úlcera es una llaga que se forma en la pared del estómago. El enfermo de úlcera, en lugar de digerir las impresiones del exterior, digiere el propio estómago. El enfermo de estómago tiene que aprender a tomar conciencia de sus sentimientos, afrontar conscientemente los conflictos y digerir conscientemente las impresiones. Además, el paciente de úlcera debe admitir y reconocer sus deseos de dependencia infantil, de la protección materna y el afán de ser querido y mimado, incluso y precisamente cuando estos deseos estén bien disimulados tras una fachada de independencia, autoridad y aplomo. También aquí el estómago revela la verdad.

Los ácidos atacan, corroen, descomponen: son inequívocamente agresivos. Una persona que sufre un disgusto dirá: Estoy amargado. Si la persona no consigue vencer este furor conscientemente o transmutarlo en agresión y se traga el mal humor, o traga bilis, su agresividad y su amargura se somatizan en ácidos estomacales, en trastornos estomacales y digestivos sería relevante hacerse las preguntas siguientes:

1. ¿Qué es lo que no puedo o no quiero tragar?

2. ¿Me consumo interiormente?

3. ¿Cómo llevo mis sentimientos?

4. ¿Qué me amarga?

5. ¿Cómo llevo mi agresividad?

6. ¿En qué medida huyo de los conflictos?

7. ¿Hay en mí una añoranza reprimida de un paraíso infantil sin conflictos en el que se me quería y mimaba sin que yo tuviera que abrirme paso a mordiscos?

Intestino delgado e intestino grueso

En el intestino delgado se produce la digestión propiamente dicha, mediante división en componentes (análisis) y asimilación. Llama la atención el parecido existente entre el intestino delgado y el cerebro. Ambos tienen una misión similar: el cerebro digiere las impresiones en el plano mental y el intestino digiere las sustancias materiales. Las afecciones del intestino delgado suscitan la pregunta de si el individuo no estará analizando demasiado, ya que la función característica del intestino delgado es el análisis, la división, el detalle.

Las personas con afecciones del intestino delgado suelen tender a un exceso de análisis y crítica, de todo tienen algo que decir. El intestino delgado es también un buen indicador de las angustias vitales; en el intestino delgado el alimento es valorado y «aprovechado». En el fondo de la preocupación por la valoración está la angustia vital, angustia de no recibir lo suficiente y morir de hambre. Más raramente, los problemas del intestino delgado pueden denotar también lo contrario: falta de capacidad de crítica. Éste es el caso de las llamadas [Fettstuhlen] de la insuficiencia pancreática.

Uno de los síntomas que con más frecuencia se dan en la zona del intestino delgado es la diarrea. Nosotros decimos - Ése de miedo se lo hace en los pantalones - Tener diarrea significa tener miedo. En la diarrea tenemos la indicación de una problemática de angustia. El que tiene miedo, no se entretiene en estudiar analíticamente a las emociones, sino que las suelta sin digerirlas. No hay más remedio. Uno se retira a un lugar tranquilo y solitario donde puede dejar que las cosas sigan su curso. Con ello se pierde mucho líquido, ese líquido símbolo de la flexibilidad que sería necesaria para ampliar la angustiosa frontera del Yo y con ello vencer el miedo. El miedo siempre está asociado con lo estrecho y con el afán de aferrarse. La terapia del miedo consiste siempre en: soltarse y expandirse, adquirir flexibilidad, observar los acontecimientos: ¡dejarlo correr! El tratamiento de la diarrea suele limitarse a administrar al enfermo gran cantidad de líquidos. Con ello recibe simbólicamente esa fluidez que necesita para ampliar sus horizontes, en los que experimenta el miedo. La diarrea, ya sea crónica o aguda, nos indica siempre que tenemos miedo y que tratamos de aferrarnos y nos enseña a soltar y dejar correr. En el intestino grueso, la digestión ya ha terminado. Aquí lo único que se hace es extraer el agua del resto de los alimentos indigestibles. La afección más generalizada que se produce en esta zona es el estreñimiento, modelo genuino de resistencia: retención-tensión y obstinación-deseo de venganza.

Desde Groddeck, el psicoanálisis interpreta la defecación como un acto de dar y regalar. Para darnos cuenta de que simbólicamente la deposición tiene algo que ver con el dinero basta recordar una expresión común en Alemania de Geld–schieser (defeca–dinero) y el cuento del asno de oro que, en lugar de estiércol, defecaba monedas de oro. Popularmente también se asocia el pisar deposiciones de perro con la perspectiva de recibir una suma de dinero. Estas indicaciones deben bastar para poner de manifiesto, sin recurrir a complicadas teorías, la relación simbólica existente entre excremento y dinero o entre defecar y dar.

Estreñimiento

Es expresión de la resistencia a dar, del afán e retener y está relacionado con la problemática de la avaricia. En nuestra época el estreñimiento es un síntoma muy extendido que padece la mayor parte de la gente. Indica claramente un exagerado afán de aferrarse a lo material (avaricia) y la incapacidad de ceder. Pero al intestino grueso corresponde otro importante significado simbólico. Si el intestino delgado se relaciona con el pensamiento analítico consciente, el intestino grueso corresponde al inconsciente, en el sentido literal, al «submundo». El inconsciente es, desde el punto de vista mitológico, el reino de los muertos. El intestino grueso es también un reino de los muertos, ya que en él se encuentran las sustancias que no pueden ser convertidas en vida, es el lugar en el que puede producirse la fermentación. La fermentación es también un proceso de putrefacción y muerte. Si el intestino grueso simboliza el inconsciente, el lado nocturno del cuerpo, el excremento representa el contenido del inconsciente.

Y ahora reconocemos claramente el otro significado del estreñimiento: es el miedo a dejar salir a la luz el contenido del inconsciente. Es la tentativa de retener fondos reprimidos. Las impresiones espirituales se acumulan y uno no consigue distanciarse de ellas. El paciente estreñido, literalmente, no puede dejar nada tras sí.

El estreñimiento nos indica que tenemos dificultades para dar y soltar, que queremos retener tanto las cosas materiales como el contenido del inconsciente y no queremos que nada, salga a la luz. Se llama colitis ulcerosa a una inflamación del intestino grueso que se manifiesta en forma aguda y tiende a hacerse crónica y produce dolores y frecuentes deposiciones de mucosidades sanguinolentas. También aquí la voz popular demuestra sus grandes conocimientos psicosomáticos: en alemán se llama vulgarmente Schleimscheisser o Schleimer, es decir, «defecación con moco», al individuo hipócrita, obsequioso y adulador capaz de todo por congraciarse, incluso de sacrificar su personalidad, de renunciar a su vida propia a fin de vivir la vida de otro en una especie de unidad simbiótica. La sangre y la mucosidad son sustancias vitales, símbolos de la vida. (Los mitos de numerosos pueblos primitivos cuentan que la vida surgió del lodo o del murciélago.) Sangre y moco pierde el que teme asumir su propia vida y su propia personalidad. Vivir la propia vida, empero, exige distanciarse del otro, lo cual provoca cierta soledad (pérdida de la simbiosis). De esto tiene miedo el que padece colitis. De miedo suda sangre y agua por el intestino. Por el intestino (= el inconsciente) ofrece en sacrificio los símbolos de su propia vida: sangre y moco. Sólo puede ayudarle reconocer que cada cual ha de vivir su propia vida de forma responsable, porque, si no, la pierde.

El páncreas

El páncreas forma parte del aparato digestivo y tiene dos funciones principales: la exocrina, que consiste en la producción de los jugos gástricos esenciales, de carácter eminentemente agresivo, y la endocrina. Mediante la función endocrina, el páncreas produce la insulina. El déficit de producción de estas células da lugar a una afección muy frecuente: la diabetes (azúcar en la sangre).

El diabético

Por falta de insulina, no puede asimilar el azúcar contenido en los alimentos; el azúcar escapa de su cuerpo con la orina. Sólo sustituyendo la palabra azúcar por la palabra amor habremos expuesto con claridad el problema del diabético. Las cosas dulces no son sino sucedáneo de otras dulzuras. Detrás del deseo del diabético de saborear cosas dulces y su incapacidad para asimilar el azúcar y almacenarlo en las propias células está el afán no reconocido de la realización amorosa, unido a la incapacidad de aceptar el amor, de abrirse a él. El diabético —y esto es significativo— tiene que alimentarse de «sucedáneos»: sucedáneos para satisfacer unos deseos auténticos. La diabetes produce la hiperacidulación o avinagra-miento de todo el cuerpo y puede provocar incluso un coma. Ya conocemos estos ácidos, símbolo de la agresividad.

Una y otra vez, nos encontramos con esta polaridad de amor y agresividad, de azúcar y ácido (en mitología: Venus y Marte). El cuerpo nos enseña, EL QUE NO AMA SE AGRIA… o formulado más claramente… EL QUE NO SABE DISFRUTAR SE HACE INSOPORTABLE… SOLO PUEDE RECIBIR AMOR EL QUE ES CAPAZ DE DARLO... El diabético da amor sólo en forma de azúcar en la orina. El que no se deja impregnar no retiene el azúcar. El diabético quiere amor (cosas dulces), pero no se atreve a buscarlo activamente «A mí lo dulce no me conviene». Pero lo desea «Qué más quisiera, pero no puedo». No puede recibir, puesto que no aprendió a dar, y por lo tanto no retiene el amor en el cuerpo: no asimila el azúcar y tiene que expulsarlo. ¡¡Cualquiera se amarga!! ¿No es cierto?

Artículo del libro: “La enfermedad como Camino” de: Thorwald Dethlefen y Rudiger Dahlke.

“El camino del individuo va de lo insano a lo sano, de la enfermedad a la salud y a la salvación. La enfermedad no es un obstáculo que se cruza en el camino, sino que la enfermedad en sí es el camino por el que el individuo va hacia la curación. Cuanto más conscientemente contemplemos el camino, mejor podrá cumplir su cometido. Nuestro propósito no es combatir la enfermedad, sino servirnos de ella, para conseguir esto, tenemos que ampliar nuestro horizonte”… (Los autores)



martes, 3 de enero de 2012

FUENTE DE AGUA... "EL SER UNO"




FUENTE DE AGUA... "EL SER UNO"



1- Querido Ser Uno… Gracias por compartir estos verdaderos, conocimientos, aportan a nuestra vida una forma diferente de ver la grandeza, que es la naturaleza y todo lo que nos rodea… Yubert.

2- Hola, me estoy leyendo los libros voy ya por el cuarto, pero tengo muchas dudas, por ejemplo, cada cuerpo físico alberga un alma, ¿O son muchas almas o una persona? Muchas gracias… Isabel

3- Muchas gracias a la persona que canaliza estas informaciones las cuales por ahora ya leí 3 libros, empezare con el 4o hasta este momento muchísimas dudas se han aclarado por medio de los tres primeros libros. Gracias nuevamente, ahora siento muchísima más tranquilidad al tener respuestas que no sabía ¿Entonces qué fecha es la correcta? Para el 7 de julio del 2014 o para 6 meses antes del 21 de diciembre del 2012? Gracias por su cariño… Alma.

4- Querido Ser Uno… De hecho estos libros, son para todas las personas que quieren abrir el sendero de la conciencia. A muchos de mis amigos y conocidos les proporciono una copia del primer libro y si se interesan, les mando los siguientes. Te platico, ha habido quienes me lo regresan y dicen que son cosas del diablo y que el único libro verdadero es la biblia. Ya te imaginaras, me tratan de convencer que no hay otra verdad más que entregarme a la Iglesia y aceptarla en mi vida diaria. Abrazos y besos… Larissa.

5- Hoy decidí escribirles porque realmente estoy muy agradecido con toda la información en cada uno de los 4 libros. Me he encontrado con todo tipo de libros, verídicos o no, sin duda cada uno me ha dado un gran aprendizaje. Tambien he leído lo suficiente de muchos autores y todo relacionado con mi curiosidad en todo esto. Así que llego a mis manos El Ser Uno dándome una perspectiva mucho más amplia de lo que pude imaginar, gracias en verdad y de todo corazón. Ya casi no confío en nadie, de hecho me es muy difícil porque existen mucho charlatanes, así que después de la hermosísima experiencia con los libros El Ser Uno, ya estoy en la segunda vuelta para poder estudiarlos con calma… Miguel.

6- Pregunta: Hola amigos, quisiera saber ¿Por qué tienen que pasar tantas transmutaciones de cuerpo, pensamiento y experimentar tanto sufrimiento en este plano, tanto físico como mental; porque tantas veces repetir lo mismo en esta vida y en las siguientes, si es que los seres humanos tenemos dentro todo el conocimiento para ascender, porque no poder hacerlo mas rápido y volar directamente a los mundos más elevados? Con las revelaciones de estos libros, me pregunto, ¿Para qué esperar tantos años en este cuerpo, viendo como envejece y se deteriora?, se que con impacientarme no logro nada, pero bueno, si me pudieran dar unas respuestas se los agradecería. Gracias, Hernán.
Respuesta: Estimado Hernán, dar el salto que quieres hacer es como querer poner a un niño del Jardín Infancia, en la universidad para que haga un doctorado. ¿Sería posible? ¿No verdad? El planeta Tierra y los seres que lo habitan se encuentran en el grado tercero, plano tercero y dimensión tercera - Somos el 3.3.3 - EL SUFRIMIENTO ES POR LA FALTA DE ENTENDIMIENTO. En la sala de estudios en que nos encontramos hay estudiantes muy flojos y acomodados y hay aquellos que ni asisten a las clases. Es un proceso de Evolución y Elevación, tenemos que pasarlo, porque es la única forma donde la energía avanza y nosotros podemos trascender en las infinitas realidades de la existencia cósmica.

7- Pregunta: ¿Qué importancia tiene hacer el amor y no eyacular el semen?... Ricardo.
Respuesta: Estimado Ricardo, para el universo lo que más tiene importancia es la ENERGÍA. Aquí te mandamos un artículo que puede explicar tus dudas.
http://conversandoconelseruno.blogspot.com/2011/03/el-ser-uno-sexo-con-amor-ayudemos-al.html

8- Señores… Un gusto saludarlos y a la vez felicitarlos por estos hermosos libros ya tengo leído los cuatro y me gustaría saber cuando sale el quinto. Es lo más bello que he leído y sigo leyendo cada día me gustaría no perder el contacto con Ustedes ya que esto me ha cambiado la vida me han pasado cosas que ni yo las puedo entender pero si se que nuestros hermanos mayores están muy cerca de mí... Un abrazo, Manuel. Estos libros me han ayudado a estar más tranquila en un momento de mi vida donde todo era oscuro y me sentía como en una camisa de fuerza. Ahora estoy trabajando y me he dado cuenta de mi capacidad como ser humano y de mi responsabilidad ante las cosas que vivo… Sandra.

9- Pregunta: Hola, aunque aún no he leído los libros, tengo la inquietud producidapor el verdadero nombre de nuestro planeta, para el HOMBRE llamadoTIERRA, para RAMA denominado MERLA y EL SER UNO lo describe comoTERA… Ariel.
Respuesta: Estimado Ariel, los nombres no tienen importancia, lo principal es el MENSAJE, por ejemplo conocemos a JESÚS él es conocido por: Joshua Emmanuel, Sananda, Yusu, Yusuf, Yusaasaf, Yuz Asaf, Yuz-Asaph, Issa, Issana, Easa, Isa, que aparecen en textos, leyendas y recuerdos cachemires, son todos ellos traducciones del nombre de Jesús.






martes, 20 de diciembre de 2011

NAVIDAD VEGETARIANA




NAVIDAD VEGETARIANA

CARTA ABIERTA: ¡¡Feliz Navidad EL SER UNO!!... Te escribo para desearte una Feliz Navidad y hacerte saber qué mi cena navideña este año, va a ser: Vegetariana.

¿Sabías que los pavos son aves sociables y juguetonas que disfrutan de la compañía de otros miembros de su especie y hasta de las personas? A ellos les gusta que acaricien sus plumas y adoran cantar y cuidar a las aves más jóvenes. Cualquiera que pase un tiempo con ellos en los refugios de pavos, aprende rápidamente que los pavos son tan diversos en personalidad como los perros y gatos. Aunque mucha gente piensa que los pavos son un poco más que un elemento central en Navidad, ellos son criaturas únicas que valoran su vida y no merecen sufrir.

Después de tener duras vidas de dolor y confinamiento, en las cuales nunca respiran aire fresco o sienten el sol en sus cuerpos, más de 45 millones son asesinados para las cenas navideñas de la forma más cruel, son decapitados sin un aturdimiento previo, sus picos cortados con cuchillos calientes y sin anestesia, desplumados vivos y desangrados sin estar inconscientes. No hay razón para matar a estos animales para celebrar el nacimiento de Jesús. Esta navidad podemos hacer mucho por los animales no cocinándolos para nuestra cena. Hay opciones sin crueldad que son nutritivas y deliciosas.

Navidad es época de amor, de paz, de buenos deseos. Si nos apegamos estrictamente a la tradición es una fecha para celebrar el nacimiento de Jesús, quien al decir "No matarás", no habló solamente de los seres humanos. Si su mensaje era el respeto y el amor para todas sus criaturas, ¿Por qué nos empeñamos en limitarlo a la especie humana? Yo voy a tener una deliciosa cena vegetariana junto con mi familia, sin violencia, ni sufrimiento en mi mesa. Espero que ustedes consideren en algún momento hacer lo mismo. Muchas gracias por leer esta carta. Gracias por ser una voz para los que no la tienen… (Anónimo)…

La Navidad vegetariana, por Marta Sevilla

Experta cocinera y muy aficionada a la cocina vegetariana, Marta Sevilla propone algunos platos exquisitos para que estas navidades los vegetarianos disfruten también de una deliciosa cocina. Aquí les ofrece recetas vegetarianas, ricas y fáciles de preparar…





martes, 13 de diciembre de 2011

LOS NIÑOS Y LOS REGALOS DE NAVIDAD




LOS NIÑOS Y LOS REGALOS DE NAVIDAD

Los niños son desde siempre los grandes protagonistas de las fiestas de Navidad, y desde que la sociedad se ha vuelto más consumista son el objetivo de los comerciantes y fabricantes. Desde el mes de noviembre ya se pueden ver anuncios por televisión de juguetes de todo tipo, en los diarios y revistas se regalan catálogos de juguetes, y así los niños se ven inundados de una gran cantidad de mensajes que van dirigidos a incrementar su deseo de poseer tal o cual juego.

Es normal que los niños pidan, que pidan hasta la luna, los que tenemos que poner freno a ese consumismo infantil somos los adultos. Ocurre, sin embargo, que muchas veces los mayores no predican con el ejemplo y así es muy difícil tener autoridad moral para pedir que los más pequeños moderen sus exigencias.

La ilusión de los niños por las fiestas de Navidad y los regalos que llegan bien sea a través de Papá Noel o los Reyes Magos, es de lo más lógica. Todos hemos sido niños y hemos vivido con emoción esas mañanas en las que encontrábamos los regalos que habíamos pedido; pero hay que hacer pedagogía también en el regalo. Las fiestas de Navidad son un momento extraordinario para fomentar en los niños, desde bien pequeños, el sentido de la solidaridad y erradicar el sentimiento caprichoso.

Antes de escribir la carta de Papa Noel o a los Reyes Magos hay que repasar con él los juguetes que tiene; hacerle ver que no se trata de acumular los últimos que salen al mercado cuando tal vez no les ha hecho ni caso a los que ya tiene. Algo que creo que hay que hacerles ver a los niños es que tienen que cuidar los juguetes y si no es así indicarles que no pueden tener lo que no saben cuidar.

Es frecuente que los niños acaben recogiendo juguetes no sólo en su casa si no también en casa de abuelos, tíos, etc. Lo que puede ser una solución para evitar el exceso de regalos es repartir lo que desean en las diferentes casas. Porque luego somos los mayores los que nos quejamos de la cantidad de juguetes acumulados, pero pensemos de donde salen. En Navidad se organizan campañas para recoger juguetes para niños menos favorecidos o que están en hospitales, etc. Pues bien, ahí también se puede inculcar un valor muy necesario: saber compartir.

En su carta a Papá Noel o a los Reyes debería haber algún regalo para esos niños. No se trata de dar juguetes viejos o rotos, a nadie le gusta recibir un regalo así. Un juguete que a ellos les guste ha de ser para regalar a otro niño. Es una labor lenta, y a veces no es bien recibida, pero hay que hacer que la ilusión de la Navidad sea productiva, generosa y muchísimo más sencilla. Pero para eso, la labor de los adultos es imprescindible. No podemos exigir lo que no vivimos. Me da mucha risa, por decir algo, ver a padres que no hacen más que repetir “Es que hoy en día tienen demasiados juguetes” pues en nuestras manos está, la posibilidad de cambiar esta situación.

Nos sorprendería ver lo bien que entienden los niños educados en la generosidad y el desprendimiento estas situaciones. Nos darían una lección a los mayores.




martes, 29 de noviembre de 2011

PARADIGMA DE LA RIQUEZA




PARADIGMA DE LA RIQUEZA

Una vez, un padre de una familia acaudalada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que éste viera cuán pobre era la gente de campo. Pensó que así comprendería el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos. Estuvieron por espacio de un día y una noche en una granja con una familia campesina muy humilde.

Al concluir el viaje, mientras regresaban a casa, el padre le preguntó a su hijo: -¿Qué te pareció el viaje? –

¡¡Muy bonito Papá!! – respondió el joven -¿Viste qué tan pobre y necesitada puede ser la gente? – frunció el ceño preocupado.

¡¡Sí!! - dijo el hijo resplandeciente.

-¿Y qué aprendiste? – dijo el padre mirándolo.

Se quedó pensando un momento y respondió - Vi que nosotros tenemos un perro en casa y ellos tienen cuatro. Que nosotros tenemos una piscina de 25 metros, pero ellos tienen un riachuelo que no tiene fin. Que nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio para alumbrar la noche, pero ellos tienen las estrellas. Que nuestro patio llega hasta el borde de la casa, pero el de ellos tiene horizonte. Especialmente papá - continuó diciendo - Vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, mientras que tú y mamá como siempre están trabajando, casi nunca tienen tiempo para mí y apenas los veo. Al terminar el relato, el padre se quedó mudo y su hijo agregó mirándolo a los ojos - ¡¡Gracias Papá por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser!!