jueves, 27 de septiembre de 2012

TUS OJOS SON EL ESPEJO DEL ALMA

 
TUS OJOS SON EL ESPEJO DEL ALMA
 
Muchos se preguntan ¿donde se encuentra el alma? La respuesta es muy sencilla, el alma la puedes ver en tus ojos y se reflejan en un espejo - ¿Cómo lo haces? - Cuando estés frente a un espejo quédate mirando fijamente tus ojos, ellos son tu alma. Siente por un momento lo que realmente expresan tus ojos. Es por ello el viejo refrán que dice así: “Los ojos son el reflejo del alma”. Ahora sabrás porque es tan importante cuando conversamos con alguien que nos miren a los ojos o viceversa, porque es la manera que sentimos que nos están poniendo atención. Y es que nos estamos comunicando con el alma. 
 
Hay personas que pasan años sin verse al espejo y es por temor a descubrir que le dice su alma. También cuando se tiene miedo o rabia casi siempre evadimos la mirada. Si tienes algún temor, te recomiendo que veas fijamente a la persona a sus ojos para que veas el reflejo de ellos y verás que inmediatamente cambia la mirada o se queda tranquilo (a). El alma es el motor de nuestro cuerpo físico, es importante saber como conversar con ella o mantenerla en armonía con nuestro cuerpo para que todo vaya de acuerdo a lo que nos merecemos. El alma y el espíritu son dos herramientas que alimentan nuestro cuerpo físico. Ellas son nuestras energías vitales para que nuestro cuerpo se sienta en paz y completamente sano. 
 
Así que espero que esta nueva manera de conectarte con tu alma, te sirva para vivir en armonía y tranquilidad. Recuerda si quieres saber que pasa en tu vida, colócate frente al espejo y pregúntale a tu alma que está pasando o porque suceden ciertas cosas en tu ser. De acuerdo a lo que sientas obtendrás respuesta…
 
Texto: Jazmín Rebeca Ugarte.  
 

 

lunes, 24 de septiembre de 2012

PARÁLISIS DEL SUEÑO

 
 
PARÁLISIS DEL SUEÑO
 
Hace varios años me sucedía que cuando dormía quedaba paralizado mi cuerpo y yo estaba consiente un tiempo después investigue sobre el tema y vi que a mucha gente le pasaba lo mismo que a mi. A este fenómeno se le conoce científicamente como parálisis del sueño y metafísicamente se dice que es el comienzo de la fase llamada viaje astral. 
 
La parálisis del sueño (PS) es una condición muscular producida por la atonía que tiene lugar mientras la persona duerme. Se observa mayoritariamente en los momentos en que el individuo está despertándose, quedándose dormido, o comenzando una fase REM del sueño. Según la Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño, la parálisis del sueño consiste en un período de inhabilidad para realizar movimientos voluntarios al inicio del sueño (hipnagógica o forma predormital) o al despertarse, ya sea durante la noche o la mañana (hipnopómpica o forma postdormital). La parálisis es totalmente normal y se produce cada vez que el individuo duerme. Es el mecanismo natural de defensa del organismo para evitar el "escenificar físicamente los ensueños", lo cual podría resultar dañino y peligroso para el individuo dormido (sueño REM sin atonía, no sonambulismo que se produce en las fases de sueño profundo). 
 
Normalmente no se está consciente en ese estado, pero algunos individuos son susceptibles de sufrir episodios de parálisis estando conscientes. Esto puede ocasionar que el individuo mezcle sensaciones reales del entorno que le rodea con cualquier tipo de alucinación producida por un sueño, como puede ser sentir una sensación de ahogo o dificultad para respirar, con opresión del pecho, palpitaciones y otras sensaciones de origen fisiológico. Esta parálisis, acompañada por temor en la persona que la padece, se conoce como pesadilla, en el sentido clásico de la palabra. 
 
En este estado, el sujeto se siente incapaz de realizar cualquier movimiento o de hablar, pero está plenamente consciente de su situación y de lo que ocurre en su medio ambiente circundante, ya que puede oír, oler o percibir sensaciones táctiles, incluso ver si tiene los ojos abiertos, o creer completamente que está viendo la habitación en la que se durmió, aun teniendo los ojos cerrados. La parálisis consciente puede tener “toda la fuerza y el impacto de la realidad”, en palabras de Robert Baker, un psicólogo de la Universidad de Kentucky. A veces, las alucinaciones que la compaña tienen un marcado componente sexual. 
 
 

jueves, 20 de septiembre de 2012

SANANDO LAS HERIDAS DEL ALMA

 
SANANDO LAS HERIDAS DEL ALMA
 
La Sanación del alma es un recurso al cual podemos acceder los humanos con apoyo en la razón… “No intentes curar tu cuerpo sin antes haber sanado tu alma"… Cuántas veces las circunstancias de la vida o de las personas a nuestro alrededor provocan en nosotros diferentes emociones negativas que despiertan celos, envidias, rencores, rabia, miedos, etc. que potenciamos trayéndolas una y otra vez a nuestro pensamiento. Cada vez que estos pensamientos negativos llegan a nuestra mente, son como tragos amargos de una sustancia ácida que nos corroe el alma y escurre hasta dañar también nuestro cuerpo.
 
Por eso, la verdad que encierra la frase que menciono es de una grandeza sin igual. "No intentes curar tu cuerpo" significa, que muchas personas intentan una y otra vez sanar una dolencia o trastorno físico con medicamentos, terapias o diferentes productos sin darse cuenta que la verdadera raíz de ese dolor o de esa enfermedad no se originó en el cuerpo sino en el alma y que para curarse, primero debe sanar su alma. Tal vez no estemos conscientes de las emociones negativas que guardamos hacia alguna persona, que abrigamos rencores, envidias, celos ni nada que se le parezca; pero también nos daña cuando hemos renunciado a nuestros propios sueños, cuando nos sacrificamos por alguien para sentirnos amados y podemos ser presa de la frustración que también es una emoción negativa.
 
El modus operandi de estas emociones negativas es que al traerlas una y otra vez a nuestra mente, es como si proyectáramos una sombra sobre nosotros, como si al entrar en un cuarto obscuro, evitáramos el contacto con la luz. Así se siente nuestra alma, en obscuridad, en soledad y con el tiempo afectamos nuestra energía creando un campo de cultivo para la enfermedad. Ésta "enfermedad", es la que luego nos recordará lo que tenemos "pendiente" con la vida, siempre producto de una falta de amor hacia nosotros mismos y salen a relucir los traumas y las carencias emocionales que nos han hecho llegar hasta éste punto. 
 
Es posible también que neguemos estas emociones negativas, puesto que al admitirlos se nos arrebata el recurso de utilizar nuestra enfermedad a modo de coartada para rehuir los problemas que tenemos pendientes. Si lo hacemos así, debemos reconocer que no somos víctimas de esa terrible enfermedad, ni de la vida insalubre o de la fatalidad sino que debemos poner en primer plano el aspecto espiritual de nuestra enfermedad. Así, los síntomas se nos revelan como manifestaciones físicas de los conflictos internos y al descifrar su mensaje descubriríamos nuestros sus problemas.
 
De la misma manera, en que la mente es capaz de producir daños en el cuerpo, opera en sentido contrario: el poder de la mente puede sanar el cuerpo. Debemos recordar que el poder de nuestra mente para la sanación física o espiritual es ilimitado, aunque aún no podamos entender a cabalidad esta capacidad. Por eso, la gran fuerza de nuestra energía interior y la capacidad que poseemos para recuperar la salud debe ser utilizada con mayor conciencia, ya sea por sí sola o en combinación con los tratamientos o terapias convencionales.
 
La sanación del alma actúa en el mundo de las energías sutiles que son invisibles al ojo humano. No es una técnica, ni siquiera un arte: es una actitud especial hacia la vida que podemos desarrollar ya que todos la poseemos en potencia. La sanación puede ayudar a restaurar la salud física y psicológica, aliviar los dolores, favorecer la calidad de la vida. En los momentos finales de la existencia, la Sanación puede ayudar a que la persona realice su tránsito en paz, feliz y con todo conocimiento. Si ya estamos "enfermos", es decir, que el desequilibrio ha llegado a afectar a nuestro cuerpo físico, podemos aprender a sanarnos tomando conciencia de nuestras carencias y también de las cosas de las que necesitamos desprendernos. 
 
A veces la carga que llevamos a nuestras espaldas es demasiado pesada y la liberación de aquellas emociones que nos hacen daño, es un gran paso hacia la sanación. A través de la sanación del alma, accedemos a una herramienta de autoconocimiento que nos ayudará a tomar conciencia de por qué nos pasa lo que nos pasa, y nos ayudará también, con el tiempo, a recordar quiénes somos y qué hemos venido a hacer aquí. 
 
 

lunes, 17 de septiembre de 2012

CARTA ABIERTA DE UN SUICIDA


 
 
CARTA ABIERTA DE UN SUICIDA
 
Hola Anónimo: Perdona que haya demorado tanto para contestarte. Es que no había visto tu comentario. Lo he visto hoy y en cuanto he podido me siento a responderte con la ilusión de que mis palabras puedan mantener en duda tu idea de quitarte la vida. Ojalá que no lo hagas. Iré respondiendo sobre tus palabras para que así me sea más fácil a mí abordar los temas que mencionas, y para que te sea más fácil a ti entender de qué estoy hablando. Las letras irán en diferente color para que no haya dudas entre lo que dices tú y lo que digo yo.
 
·        Soy una de esas personas que tiene claro que se van a suicidar en breve,  aún no lo he hecho por diversas causas, pero lo haré, ya que hace tiempo que estoy muerto por dentro…
 
Dices que estás muerto por dentro. Creo entender a qué te refieres. Todos necesitamos encontrarle un sentido a la vida y desde luego, parece que en tu caso, no es así. Que Dios ponga luces en tu alma para que encuentres ese sentido, o al menos que te haga encontrar el sentido de la vida en la muerte, porque eso tienes: Un sin sentido en tí mismo. Si estás en un punto en el que no entiendes nada, por lo menos date cuenta de que has venido a la tierra y si has venido, ha sido por la voluntad de Dios. Dios te quiere aquí y seguramente te está dando una oportunidad para que puedas adelantar tu camino de crecimiento.
 
Mira, puede ser que ya te hayas suicidado en otras vidas. Más abajo te cuestionas la bondad de Dios. Dios sí es justo, porque te manda a la tierra con un nuevo cuerpo para que lo cuides y te salves del pecado del suicidio. No puedes decir que Dios es malo. Pocos padres son tan bondadosos como él, pues te da un cuerpo y tú lo rompes. Él te da otro y tú lo rompes también. Te da otro y lo vuelves a romper y así sucesivamente. ¿De veras crees que puedes pararte ante Dios a decirle que él es malo? ¿No crees que deberías cuestionarte profundamente en lo que estás haciendo?
 
La vida no te está pidiendo mucho. Posiblemente sólo te esté pidiendo que te salgas de esa cadena de suicidios que pesa sobre ti. Claro está, que hubo motivos serios en otras vidas, que te llevaron al suicidio y esas causas se tienen que repetir. No porque Dios sea malo, no porque sea un capricho suyo, sino porque son cosas que tú mismo atraes con tu energía. Todos recogemos lo que sembramos, y para tener una vida más cómoda, tendremos que dedicarnos en esta vida a sembrar un buen karma para recoger esa cosecha en la vida siguiente. Si siembras suicidio, recogerás suicidio, y no es que Dios se haya encaprichado en darte eso, pues el suicidio sólo tú te lo has acercado y sólo tú te puedes alejar de él. Dios es tan bueno, que te da la libertad para que conduzcas tu vida a donde quieras, pero tendrás que ser responsable para hacer un buen uso de esa libertad.
 
·        Estoy leyendo lo mismo en varios sitios. Básicamente se viene a decir que las almas de los suicidas no descansan en el Más Allá y que sufren infinitos tormentos muy superiores a los que en vida les llevaron al suicidio…
 
Bueno, yo no diré que los suicidas sufren más allí que aquí en la tierra. Lo que yo diré es que el suicidio no te va a salvar de tus problemas. Tendrás los mismos problemas y uno más, que es el haber tirado por la borda la oportunidad que se te dio para romper la cadena que te llevó al suicidio. ¿Entonces para qué suicidarse? Habrás perdido el tiempo, una vida, un cuerpo, un tiempo precioso. Dios ha querido ser bueno contigo. Te ha dado una nueva vida y tú le das la espalda porque no la valoras y la vuelves a romper, posiblemente una y otra vez. Dios no es el malo, él hace lo que tiene que hacer, que es darte otra oportunidad.
 
Pero es que Dios no es una persona, Dios es una ley, una ley que no se puede violar. La fuerza de la gravedad nos atrae a todos los cuerpos hacia la tierra con una fuerza estándar para todos. En el mundo de los humanos no hay nunca tanta justicia, porque siempre hay privilegiados, pero las leyes de la naturaleza, que son las Leyes Divinas, son verdaderamente justas y ellas no hacen una excepción contigo. ¿Por qué tendrían que hacerlo? Tú has vivido otras vidas, y seguramente nadie es más responsable que tú de los enredos de tu vida. Incluso, digo más. Para Dios lo importante es tu alma. Tú alma será puesta en la balanza y lo que importará será tu capacidad de amar y perdonar, el amor que has descartado fuera de ti y los sentimientos y pensamientos negativos y positivos que has echado a la borda. 
 
·        He leído incluso que hay un plan divino para cada persona y que cada cual tiene una especie de fecha de caducidad…
 
Hay un plan divino, pero, al menos lo que yo creo, es que dicho plan consiste en hacer regresar todo lo creado, a su punto inicial. Dicho de otro modo, todo lo que ha surgido del espíritu puro, volverá a ser espíritu puro. De hecho, creo que el ser humano es un escalón intermedio en ese camino en el que la materia en su forma más densa, regresa al espíritu. Ese es el plan. Hay energías que te empujan a espiritualizarte. No es un tema de fecha de caducidad. 
 
Todo cambia y es cierto que el ciclo tiene su tiempo, que es a su vez, un tiempo relativo, porque en términos absolutos, este ciclo que convierte al espíritu en materia y la materia en espíritu, es infinito, no se termina nunca. Llegará un momento en que el planeta o la misma humanidad, se desprenderá de sus hijos que no han alcanzado el grado evolutivo necesario para seguir siendo compatibles con el planeta. Esas almas se irán a vivir a planetas más atrasados que la tierra y allí serán recibidos como grandes seres. Tendrán que ocuparse de desarrollar esos mundos. 
 
·        ¿Si me mato antes de mi hora, me pasaré años en la tumba sufriendo hasta que llegue mi hora en la que debí morir?…
 
No se pasan esos años en la tumba. Tu alma pasaría al plano astral, pero es cierto que estaríamos hablando de un alma no preparada para estar allí, y por tanto, no sería igual que llegar allí cuando tu ciclo vital ha concluido. Es un tema de masa, de peso, de vibraciones. El alma del suicida, carga con pensamientos y emociones muy negativas. Eso pesa mucho, es como un ancla que te tira al fondo del pozo del plano astral. Por tanto, no es que te castiguen a estar en un lugar inmundo, es que el peso de tus propios pensamientos y sentimientos te arrastran a ese lugar. Cuando se muere de muerte natural, se puede estar tan mal como lo puede estar el suicida, pero desde luego, el que se suicida, sí que es casi imposible que pase bien al otro plano.
 
·        ¿Es verdad que el purgatorio es donde almas malvadas te hacen sufrir hasta lo indecible?...
 
Bueno, de esto no sé qué decirte, pero lo que sí te puedo decir es que los suicidas no van al purgatorio, ellos van a un sub-plano del plano astral que podríamos llamar Infierno. Por último es rescatado y obligado a volver a la vida para retomarlo donde lo había dejado, volviendo a sufrir a ver si esta vez aguanta sin matarse hasta que llegue su hora. Amigo, lo de regresar a la tierra a vivir una vida terrible, triste, te puede parecer terrible. Puede que a alguna mujer le pueda parecer terrible tener que parir los hijos del modo en que tiene que hacerlo, pero bueno, así es la vida. Todo tiene sus peculiaridades.
 
Sí te digo, ojalá que en la vida siempre tuviéramos la oportunidad de resarcir nuestros errores. Muchos quisiéramos tener una segunda oportunidad, y casi nunca se tiene esa segunda oportunidad. Muchos dicen que el tren sólo pasa una sola vez. Pues fíjate si Dios es Amor, que él te da nuevas oportunidades para que resuelvas tus problemas, para que puedas enmendar tus errores, pero lo que no puede hacer él, es librarte de tus sufrimientos. Es que de hecho, los sufrimientos no es que existan, sólo existen dentro de ti. No es que él te haga sufrir. El sufrimiento, como la alegría, es tuyo. Nadie puede hacerte sufrir ni hacerte gozar en una determinada proporción. Eso es algo personal. Luego te digo que el sufrimiento viene del desconocimiento de la ley de Dios. Cuando se entiende la Ley de Dios, uno deja de sufrir, o al menos, deja de pensar que Dios es injusto. Por el contrario, uno se maravilla de la perfección de la ley.
 
También te digo que Dios te ayudará a que no te quites la vida. Puede que te haga llegar a un blog donde alguien te dé ciertas explicaciones, pero lo que no va a poder hacer es, quitarte tus pruebas. Hay cosas por las que tienes que pasar porque te tocan, y si te tocan, puedes estar convencido de que algo bueno sacarás de dicha vivencia. Y otra cosa que debes saber es que Dios no te da nunca la cruz más pesada, te da siempre la cruz que te mereces y esa cruz es siempre la más ligera de las cruces. 
 
·        ¿O sea, que el mismo Dios que en vida te castiga, que te proporciona un sufrimiento tan insoportable que te lleva a quitarte la vida, en el Más Allá te vuelve a castigar aún más?...
 
No debes decir que Dios te castiga, porque él no castiga a nadie. Decir que Dios te castiga es como decir que el fuego es malo porque te puede matar. Lo cierto es que puedes morir en un incendio, pero no por eso se puede decir que el fuego es malo. También podrías morir ahogado en el mar, y no por eso el mar es malo. A veces vemos a Dios como malo, del mismo modo en que podemos pensar que el mar es malo porque ha matado a nuestros padres en un naufragio. No, puede que lo veas así cegado por el dolor, pero es sólo porque el dolor y la ofuscación te ciega, pero en cuanto te pones a pensar, descubres que el mar nos dio la vida y que es maravilloso que exista, pues hasta nos da de comer.
 
·        ¿Pero es que ese Dios no tiene misericordia? ¿Es que no hay paz para nosotros ni aquí ni allí ni nunca?
 
Amigo, Dios es justicia y todo amor. Dios es una gran ley objetiva inviolable y en eso radica su grandeza. La paz de la que hablas es una estado mental del ser. Es un estado que no depende de las cosas externas. Quien no esté preparado para sentir esa paz en el alma, no la sentirá, incluso teniendo la tercera parte de los problemas que tú tienes, y sino, mira a tu alrededor. Habrán personas tan abatidas como tú, que no tendrán ni el 10% de los problemas que tú dices tener. Todo está en la mente. No en lo exterior.
 
Dice la Biblia aquello de las bienaventuranzas. Los que tengan sed y hambre en este mundo, en el otro se hartarán de beber y comer. Los que en este mundo son esclavizados en el otro serán libres etc. Ten mucho cuidado con lo que dicen las escrituras. Mira, en principio lo que dicen las escrituras es, que todo lo que es bueno en el plano material, es malo en el plano espiritual. Es lo mismo que dijo Jesús cuando dijo que primero entraría un camello por el ojo de una aguja, que un rico en el reino de Dios.
 
La riqueza casi siempre produce en los seres humanos sentimientos y pensamientos muy pesados, como la codicia, la avaricia, el desprecio hacia los demás seres, el orgullo, la soberbia. Por eso es que muchos ricos no van al cielo, porque cuando mueren, tienen que lidiar con todos esos pensamientos y sentimientos negativos. Y luego, esos seres son famosos y cargan con los odios y las envidias de los demás, que son cosas que también caen sobre ellos, por eso tener riqueza es una prueba dura de pasar bien en el plano físico.
 
Y es por eso que tener poco en la tierra, ayuda mucho luego en los planos espirituales, porque pasas a ese plano sin apenas apegos materiales. Por eso las escrituras dicen eso que tú has copiado, que el que tenga sed y hambre en este mundo, en el otro mundo, no es que se hartará de beber y comer, es que en el otro mundo no sufrirá por el apego a la comida y a la bebida. Comer y beber no podrán en ese otro plano, porque comer y beber es propio del cuerpo físico y del plano físico. Tus vehículos espirituales ni comen ni beben, sólo lo hace tu cuerpo físico.
 
·        Y ahora resulta que los que sufren más que todos esos, los que sufren tanto dolor que no soportan más la vida en vez de ser recibidos con unos amorosos brazos en el Cielo son enviados a un Purgatorio a sufrir más y a ser almas en pena que vagan en el inframundo penando de dolor...
 
Todos somos hijos de Dios. Dios quiere por igual a todos sus hijos, nunca a unos más que a otros, aunque sí es cierto que tiene un especial interés por sus hijos más desgraciados, por esos que más sufren. Hay personas en la tierra que han llegado a tener un grado de crecimiento espiritual tal, que se ocupan de los sufrimientos y problemas del prójimo, mientras que esas personas débiles y sufrientes, sólo se ocupan de ellos mismos de manera egoísta.
 
No sufre más quien más problemas tiene. Todos tenemos problemas y el grado de sufrimiento es un tema de cada uno. Luego te digo que a unos nos duele más una cosa, y a otros nos duele más otra. A todos nos toca pasar en la tierra por situaciones duras. Son las pruebas de nuestras sucesivas existencias. Pero tú preocúpate por tener buenos sentimientos y por tener buenos pensamientos. Si lo haces, seguramente tu karma mejorará considerablemente, pero es algo que hay que hacer, porque sólo recoge la cosecha, aquel que se ha puesto a sembrarla antes. Si te pasas la vida quejándote porque la tierra está árida, y no la trabajas, jamás tendrás frutos de dicha tierra.
 
·        Que alguien me explique, dice el refrán: “Dios aprieta pero no ahoga. Y es una mierda, por lo visto Dios aprieta hasta ahogar a algunas personas y después de ahogarlas sigue apretándolas y ahogándolas en el más allá. ¿Qué clase de Dios cruel y sádico es ese? ¿No son quienes se suicidan los que más ayuda merecen? ¿Estamos condenados? ¿Hemos de ser unos miserables destinados a sufrir aquí y ahora, obligados a sufrir más en el Más Allá y si existe la reencarnación volver a sufrir en las siguientes vidas? ¿Por qué?...
 
Dios no te pide más nada que amor para tu prójimo y perdón para quienes te ofenden. Eso lo puedes hacer en cualquier situación. La vida nunca te dejará imposibilitado de crecer en el plano espiritual. Dios no te ha pedido que te hagas millonario ni famoso. No te pide triunfos en el plano material. Sólo te pide amor, y perdón para los que te hacen daño. Estoy seguro de que eso lo puedes conseguir aún estés como estés.
 
Bueno, amigo, creo que ya he respondido a todas tus interrogantes. Ahora atrévete a vivir, a enfrentarte a tu mal karma y a hollar la tierra que pisan tus pies. Fabrícate una buena vida para tu encarnación siguiente y mejora esta todo lo que puedas desde ahora. Si te suicidas, (no olvides que pudiste haberlo hecho ya en otras vidas) no le pidas más a Dios de lo que él te puede dar, pues él te da y te ha dado siempre todo lo que tú necesitas para superar tus problemas, te da un nuevo cuerpo y siempre te deja puertas abiertas y herramientas para salir adelante. Sólo tienes que mirar a tu alrededor.
 
Piensa un poquito. Si estoy en una heladería comprándome un helado y vienes tú y me dices: “Señor, sea bueno conmigo que no tengo dinero, cómpreme un helado”. Y yo te compro un helado y tú lo tiras al suelo intencionadamente y luego me pides otro helado ¿Qué debo hacer yo? Pues según la ley de los hombres, todos dirían. Amigo, que te den. Si tiraste el helado que te he dado, pues ahora te jodes. Bueno, Dios es mejor que los hombres, demuestra su divinidad regalándote otro helado, y si lo vuelves a tirar en su cara, él se sonríe y te pone amorosamente un nuevo helado. No digas que Dios no es justo y bueno. Nadie haría eso por ti más que Dios.
 
 

 

jueves, 13 de septiembre de 2012

SÍNDROME DE LA CO-DEPENDENCIA


 
EL SÍNDROME DE LA CO-DEPENDENCIA
Son muchos los casos que existen de mujeres que tienen como pareja a un alcohólico, drogadicto u holgazán y que a pesar de sus destructivos defectos siguen viviendo con ellos.... Es entonces que nos preguntamos: ¿Por qué los aguantan? ¿Por qué no los abandonan? ¿Por qué aguantan tanta vejación y malos tratos? Aunque parezca difícil de creer muchas personas (mayormente mujeres) que se enamoran a propósito de este tipo de personas, pero no para amarlas sino para sentirse útiles y queridas, además de que tiene un terrible miedo a la soledad. Por lo general estas relaciones tarde o temprano se convierten en destructivas: cuando es así estamos frente el Síndrome de la Co-dependencia. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que en una relación, la dependencia siempre existe.
TIPOS DE CO-DEPENDENCIA
Existen varios tipos de co-dependencia y uno de ellos es el de una pareja que uno de sus miembros sufre una enfermedad o una adicción y el otro dedica su vida a cuidarle y a ayudarle pero sin dejar que se cure completamente, ya que lo que da sentido a su vida es sentirse útil y necesitado. Son personas que sienten la satisfacción y necesidad de resolver la vida a otros (y de su pareja en muchos casos) esto les hace sentirse muy bien e importantes. Aunque en este aspecto, también hay quienes si bien cuidan a su pareja, también son egoístas y dominantes, de esas que no dejan crecer nada a su alrededor, celosas que no toleran la presencia de nadie e incluso pueden infringir malos tratos físicos a la persona que aman.
Es un juego de poder, una lucha en que cada no uno ejerce su forma de control del otro asumiendo papeles de víctima o de salvador. Los expertos coinciden en que quien está inmerso en una relación de co-dependencia, nunca se da cuenta de ello por sí mismo, corresponde a un tercero desde fuera la responsabilidad de hacerlo evidente. Lógicamente, si la relación es gratificante para ambas partes, si no hay dolor, si se afronta lo cotidiano de un modo aceptable, no hay porque intervenir, sólo hay que hacerlo si nos percatamos que esta relación hace daño a terceros, hijos, personas del entorno o uno de los miembros de la pareja.
LAS CONSECUENCIAS DE LA CO-DEPENDENCIA
En ocasiones la co-dependencia puede provocar una serie de síntomas psicosomáticos no específicos; dolores de cabeza, desarreglos digestivos menstruales, insomnio o trastornos psicológicos o enfermedades como la depresión, la obesidad, la bulimia, etc. Ante una co-dependencia de pareja, los primeros síntomas de alarma serían no estar a gusto, no sentirse feliz, no querer llegar a casa, no sentir deseo de intimar con su pareja. Ante esto siempre cabe preguntarse a uno mismo: ¿Qué me pasa?
LO QUE OCACIONA ESTE SÍNDROME
El miedo a la intimidad, al compromiso, a la dependencia amorosa que hoy día se da con mucha frecuencia es también un tipo de relación dependiente. Hay muchas personas que cuando les surge el deseo, la atracción por alguien o se enamoran, les aparece automáticamente el miedo a la dependencia, al compromiso. Suelen darse estas situaciones en personas con experiencias anteriores dolorosas y frustradas o en personas con padres separados.
Brenda Schaeffer asegura que la gran paradoja del amor co-dependiente es esta precisamente, desear imperiosamente amar y ser amado: “Miedo al rechazo, miedo al dolor, miedo de perder el control, miedo a la personalidad del otro y muy especialmente, miedo a conseguir la felicidad”. Quien le teme al compromiso y la dependencia cuando inicia una relación, aunque la desee realmente, la corta a medida que el deseo toma forma.
Así va iniciando relaciones que nunca se consolidan y entra en un ciclo que se va repitiendo. Sino es sincero consigo mismo y no afronta cuales son sus verdaderas necesidades y se arriesga al compromiso, difícilmente encontrará lo que tanto desea y busca: Ser feliz. Y lo que es peor, que termina por verse atrapado en el Síndrome de Co-dependencia que con el tiempo resulta ser autodestructivo y muy peligroso tanto para usted como para los que le rodean...